Hace poco volví a ver la famosa película de Brad Pitt  titulada Seven. En ella se describe el lado más oscuro de la condición humana haciendo un recorrido por los siete pecados capitales. Me pareció interesante hacer una extrapolación de los siete pecados capitales a los errores que emprendedores y directivos podemos cometer a la hora de gestionar nuestras empresas o las empresas para las que trabajamos.

IRA

¿Cómo impacta la ira en la gestión de nuestra empresa? De una forma muy directa, proyectando la insatisfacción que nos produce la situación actual por la impotencia de no hacerlo bien o no saber hacerlo bien. Esto nos provoca enfado y odio.

La ira aparece porque no somos capaces de hacer una autovaloración real y objetiva del punto en el que nos encontramos, (de nuestro DAFO). Por eso, vamos a proyectar esa  frustración hacia fuera. Lo haremos sobre nuestros stakeholders más próximos ( empleados, competencia, clientes, etc…). Es decir, descargaremos en cualquier factor externo a nosotros para poder sentirnos liberados de la insatisfacción que sufrimos.

¿Cómo se corrige la Ira?. Haciendo una autovaloración real de nuestra situación actual y plantearnos acciones correctoras a medio plazo.

ENVIDIA

Al otro le va mejor. La envidia no es desear lo que el otro tiene. Es desear que el otro no lo tenga. Realmente es un sentimiento mezquino, es desear quitarle al prójimo su realidad, lo que es suyo. Evidentemente eso es difícil…. Menos mal.

Pero sí es posible hacer un estudio de las factores deseables que tiene aquel (por ejemplo mi competencia). Compararlos con los factores que tengo yo en mi empresa y actuar. Es decir, cúales son mis recursos y capacidades y cuáles los de mi competencia. De este modo podré saber dónde flaqueo y podré poner remedio.

AVARICIA

Quiero tenerlo yo todo. Este pecado es un pecado que denota poca inteligencia. Es imposible tenerlo todo, además sería muy aburrido. La avaricia no nos debe llevar nunca a jugar sucio con las otras empresas del sector. Hay que sembrar con cuidado, pensando que no sabremos en qué huerto nos tocará pararnos a comer.

Debemos distinguir la avaricia de la ambición: Ser ambicioso en justa medida es una  buena cualidad para el empresario y directivo, ya que implica espíritu de superación. El exceso de ambición nos lleva a la avaricia.

LUJURIA

Entendamos la lujuria como un exceso de cosas que estimulan o excitan los sentidos.Hay que ser cautelosos especialmente cuando las cosas nos van bien. No podemos dejarnos llevar por la auto complacencia que nos genera la adulación por parte de terceros.

Es muy fácil caer en el despilfarro cuando se tiene dinero y tu cuenta corriente rebosa felicidad. Tener las cosas claras, es decir, tener trazada cuál es nuestra hoja de ruta, nuestro plan, nos ayudará a saber cómo debemos de obrar en cada momento. Es peligrosa la vanidad, que impulsa a querer lucir que lo tienes. Es muy importante tener ese punto de humildad que han forjado a los grandes empresarios, como Amancio Ortega. Un empresario colocado en lo más alto de la lista Forbes que aún baja a los comedores junto a sus trabajadores.

ORGULLO

Arrogancia y orgullo es la conciencia de sentirse superior a  los demás. Este pecado nos puede poner muchos palos en las ruedas. Partimos del hecho que el autoconocimiento, es decir nuestro DAFO, nos va a permitir estudiarnos en profundidad. Conocer nuestros puntos fuertes, y saber dónde tenemos las lagunas más oscuras. Entonces, estaremos llamados a un crecimiento personal  y profesional, mejorando nuestros puntos fuertes y corrigiendo nuestras debilidades.

Si consideramos que no tenemos que mejorar, ni cambiar, las posibilidades de vernos avocados a una muerte lenta pero segura, son muy altas. La conciencia de que siempre se puede mejorar, te llevará a lugares donde ni te imaginas que podías llegar.

PEREZA

No me apetece  hacerlo. Este pecado capital está tan asentado en nuestra sociedad, que ni somos conscientes de lo manchados que estamos de él. Es una atroz falta de responsabilidad provocada por la escasa fuerza de voluntad.

Responsabilizarnos  de nuestra realidad y trazar nuestro plan de acción es un ejercicio obligado, pues no puedes mandar balones fuera. Un acto de responsabilidad, de toma de conciencia y de esfuerzo diario, puede  hacerte crecer enteros, así como librarte de muchos errores.

GULA

La gula es el consumo excesivo de alimento. Detrás de este pecado está el miedo a no tener para mañana. Este miedo nos puede hacer caer en el cortoplacismo, en no sopesar suficientemente la sostenibilidad de la empresa a lo largo del tiempo. Es decir, en no tener una visión a medio y largo plazo.

Para no caer en el cortoplacismo, debemos de tener clara nuestro propósito, nuestra Visión. La visión debe ser clara y objetiva, lo que variará será el modo de alcanzarla (la estrategia).

Y tú.., ¿Dónde pecas?

 

20/01/2017

Muy bueno Manolo. Me gustan las reflexiones empresariales figuradas con referencia a temas o aspectos conocidos de nuestras vidas.

Interesante cómo expresas que el análisis de nuestro contexto, interno y externo, y la manera de abordar los riesgos y oportunidades que identificamos nos harán mitigar la tentación de los pecados.

…que tire la primera piedra quien no haya pecado alguna vez.

21/01/2017

Gracias por el comentario Fernando. Al final creo que el comportamiento humano en nuestro día a día es perfectamente extrapolable a la gestión. Y al igual que para un análisis empresarial certero hacemos un DAFO, para el crecimiento personal tambien es obligada esa misma reflexión.

Un abrazo.

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