“El crecimiento constante es el mejor mecanismo de supervivencia”.  Amancio Ortega.

El crecimiento sostenible de tu empresa debe garantizarte que no vas a morir de éxito. Hablamos de morir de éxito cuando la supervivencia de la empresa se vea seriamente comprometida por no poder dar respuesta a sus compromisos y demandas, debido a un incremento desproporcionado de su actividad. O simplemente por un incremento desmedido de volumen de negocio.

El crecimiento empresarial tiene  indicadores como la facturación anual, volumen de negocio, o las ventas. Estos son considerados como uno de los indicadores más significativos para evaluar la gestión y la salud de cualquier organización. Cualquier plan estratégico atractivo que se precie, es difícilmente defendible sin contemplar un crecimiento de las ventas a medio plazo.

El crecimiento de las ventas es señal de buena gestión. Disponemos de un buen producto o servicio, ajustado al mercado, somos mejores sobre la competencia, etc…Este crecimiento es bien valorado por accionistas, mercado, entidades financieras, empleados, y otros stakeholders.

Cuando hablamos de crecimiento sostenible, más allá del matiz ético que implica la palabra sostenible, implica aplicar al crecimiento de las ventas determinados límites que no pongan en peligro el equilibrio financiero de la empresa.

Normalmente plantear un crecimiento del volumen de ventas para el futuro, nos va a implicar una mayor inversión en:

  • Inmovilizado: Más Inmovilizado para poder dar respuesta a nuestros clientes desde el punto de vista productivo.
  • Existencias: Más Existencias para garantizar un suministro y evitar rotura de stock.
  • Cuentas a cobrar: Más volumen en nuestro saldo de clientes.
  • Caja: Más Tesorería operativa para financiar nuestras operaciones diarias de caja.

En definitiva, que va a implicar un incremento de nuestro activo y con ello el incremento del patrimonio neto (si lo financiamos con recursos propios) o del pasivo (si lo financiamos con recursos ajenos).

Este hecho implicará que puede verse comprometida la estructura financiera de la empresa. Es decir, puede verse alterada la ratio de endeudamiento, con las implicaciones a nivel de riesgo que puede tener.

La pregunta entonces es, dado una previsión de incremento de ventas: ¿cuánto puede aumentar mi activo para que la estructura financiera no se vea perjudicada?

¿Cómo consigo el crecimiento sostenible de mi empresa?

Para contestar a esta pregunta vamos a ir por pasos:

Paso 1: ¿Qué Beneficio después de impuestos preveo conseguir con este incremento de las Ventas?

Cuando preveamos un incremento de las ventas en nuestro plan estratégico, llevará implícito que queramos obtener un incremento del beneficio a final de año. Por un lado para retribuir a los accionistas y por otro para facilitar el crecimiento de la empresa.

Paso 2: ¿Qué porcentaje de éste beneficio después de impuestos, NO vamos a repartir?

Es decir, qué parte de las ventas vamos a destinar al crecimiento de la empresa y no a retribuir a los accionistas. No hay crecimiento sostenible mejor que el que viene de la auto financiación.

Imaginemos que nuestro plan de crecimiento prevé un beneficio neto para el próximo año de 200 euros, sobre el cual queremos destinar el 5% a incrementar nuestro patrimonio neto. Es decir, que, de un beneficio neto de 200 euros, es decir que destinamos a reservas 10 euros.

Paso 3: ¿Cuál es el crecimiento en % de mi patrimonio neto tras el incremento de las reservas?

Debemos ver el incremento que supone en mi patrimonio neto el incorporar esos 10 euros de beneficios no distribuidos. Si antes teníamos un Patrimonio Neto de 100 euros y ahora pasa a ser de 110 euros, por lo que el incremento ha sido del 10 %.

Paso 4: ¿Cuánto puede incrementar mi pasivo sin que la estructura financiera se vea alterada?

Por último, acudimos a la ratio de endeudamiento, que es la relación entre financiación propia y financiación ajena. Si ambas aumentan en la misma proporción porcentual, la ratio no se verá alterado. Imaginemos que mi pasivo era de 400 euros, ahora podría ser de 440 euros.

Por lo tanto, si el patrimonio neto aumenta 10 unidades y el pasivo aumenta 40, puedo incrementar mi activo en 50 unidades monetarias, sin comprometer la actual estructura financiera de la empresa.

Conclusión: Cualquier incremento del volumen de negocio, puede arrastrar nuestro equilibrio financiero a no ser que el crecimiento se realice de manera sostenible. El incremento de nuestro pasivo deber ser el mismo %, en que se incremento el patrimonio neto como consecuencia de retener beneficios.